El pasado jueves 31 de agosto se realizó un desayuno de trabajo en el CPAU, con la presencia de alrededor de 20 profesionales, sobre la propuesta del Código Urbanístico (CU) del Gobierno de la Ciudad.
NUEVO CÓDIGO URBANÍSTICO

El pasado jueves 31 de agosto se realizó un desayuno de trabajo en el CPAU, con la presencia de alrededor de 20 profesionales, sobre la propuesta del Código Urbanístico (CU) del Gobierno de la Ciudad. El motivo principal del encuentro fue exponer el documento de análisis del CU, realizado por un grupo de profesionales convocado por el CPAU, e intercambiar ideas con el resto de invitados.

La presentación estuvo a cargo de la arq. Margarita Charrière, quien explicó los objetivos y metodología de trabajo adoptada por el equipo integrado por: los arquitectos Heriberto Allende, Fernando Diez, Guillermo Gutiérrez Ruzo, Daniel Kozak y Javier Pisano, con la coordinación general de Margarita Charrière y Fabián de la Fuente, la coordinación técnica de Lorena Vecslir y Pedro Linares, y la contribución especial sobre aspectos específicos de Luis Baer, Javier Fernández Castro, Nani Arias y Cristina Fernández.

A partir de las observaciones realizadas y los ajustes formulados sobre el documento, como en otras ocasiones, esta información estará disponible próximamente en la página del Observatorio Metropolitano.

Margarita Charrière hizo énfasis en la responsabilidad del CPAU de involucrarse en este proceso frente a los efectos que un nuevo código ejercerá sobre la actividad de los profesionales matriculados y más en general sobre la ciudad.

Explicó que debido a que las diferentes versiones del CU publicadas por el GCBA han sido presentadas como "borradores" y que el CPAU forma parte de las instituciones convocadas al proceso participativo de revisión de dicho documento, se ha venido trabajando y aportando reflexiones, primero con un informe presentado en marzo de este año y ahora con este trabajo, en el que se ha buscado profundizar el análisis, ampliando tanto el objeto como la información y la consulta en el medio profesional.

De acuerdo a lo acordado con las entidades profesionales afines, se las invitó a participar de la reunión con el objetivo de intercambiar algunas opiniones o inquietudes compartidas sobre el proyecto del GCBA.

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NOTICIAS

Clarín ARQ | Por Alfredo Garay
Jueves 20 de julio de 2017

El arquitecto Alfredo Garay opina sobre el espíritu del anteproyecto de Código Urbanístico que en dos meses se elevará a la Legislatura Porteña. La "pieza urbana", eje de sus reflexiones.

En estos últimos meses he participado de algunas reuniones de trabajo en torno a la propuesta de un nuevo código. Creo que vale la pena plantear algunas observaciones.

Un código no es un plan urbano, es un instrumento de aplicación de la política urbana.

Normalmente estos instrumentos actúan el forma combinada: un plan de obras, ciertas políticas tributarias o presupuestarias, la implementación de mecanismos de gestión, o la implementación de mecanismos de inspección monitoreo y seguimiento de los resultados. Se abre así un abanico de instrumentos, con los que se impulsa, reconduce o limita el desarrollo de algunas tendencias de desarrollo que presenta la evolución de una ciudad, intentando que la misma se oriente hacia un escenario deseable. Se considera que estos instrumentos, aplicados de manera combinada, resuelven problemas que tienen efectos negativos sobre la vida cotidiana de los habitantes.

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La Nación | Por Sofía Terrile
Sábado 15 de julio de 2017

El gobierno de la ciudad impulsa un nuevo Código de Planeamiento que modificaría las condiciones para desarrollar en Buenos Aires; los principales puntos del documento que espera pista en la Legislatura.

En 1977 el parque automotor superaba apenas los cuatro millones de unidades. Hoy, por lo menos, ese número se triplicó. En 1977 Palermo no estaba plagado de cervecerías y hamburgueserías cool, no existía el metrobus y Puerto Madero era un barrio de diques abandonados. Con todas las transformaciones de la ciudad, el Código de Planeamiento Urbano, que regula la organización del tejido edilicio y la distribución de usos de suelo, no se actualiza desde aquel año. El Gobierno de la Ciudad busca aprobar este año un nuevo Código de Planeamiento Urbano, que pasará a llamarse Código Urbanístico, para "devolver la homogeneidad al tejido urbano, generar las condiciones para una mejor convivencia entre las distintas actividades y proponer una densidad poblacional adecuada", de acuerdo con el texto introductorio que presenta el Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte porteño en su web.

Se trata de un proyecto de un Código que puede ser revisado cada cinco años y que, durante su génesis, convocó encuentros con vecinos, académicos y desarrolladores, entre otros grupos, para abordar dudas, consultas y sugerencias. Aún resta que la Legislatura porteña apruebe el documento. Para dar más detalles de los cambios que propone el nuevo Código, el arquitecto Carlos Colombo, subsecretario de Planeamiento del Ministerio de Desarrollo Urbano y Transporte de la Ciudad, respondió preguntas en el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU). A continuación, los detalles del documento que podría regir qué y cómo se construye en Buenos Aires durante los próximos años. Se trata de un proyecto de un código que puede ser revisado cada cinco años y que, durante su génesis, convocó encuentros con vecinos, académicos y desarrolladores, entre otros grupos, para abordar dudas, consultas y sugerencias. Aún resta que la Legislatura porteña apruebe el documento.

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Clarín ARQ | Por Manuel Ludueña
Miércoles 24 de mayo de 2017

Los planteos para los nuevos códigos Urbanístico y de Edificación ilusionan con sus objetivos y principios, pero fallan en el desarrollo posterior, a favor de la especulación inmobiliaria.
Los borradores de los códigos Urbanístico y de Edificación, propuestos por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tienen la virtud de querer actualizar los viejos códigos pero adolecen de falta de correspondencia al implementar los principios que en ellos mismos se enuncian, así como los de las normas más generales que deben reglamentar (artículos 27º de la Constitución CABA; Ley 2930; Ley 25675 y concurrentes).

Se basan en los códigos vigentes, que respondían a una visión consecuente con la racionalidad constructiva. De un período donde se propició un aumento selectivo de la capacidad constructiva, devienen algunas iniciativas para el desarrollo futuro de la Ciudad, nuevos indicadores urbanos, con la factura de las cámaras y las profesiones afines.

El planteo de los borradores de los códigos reincide, pero con acentos diferentes: no plantea cambios territoriales sino que acentúa las falencias, introduce nuevos indicadores y mantiene a los anteriores selectivamente; incrementa la capacidad constructiva de modo excesivo, tal que parece constituirse, nuevamente, en una respuesta a las cámaras y profesionales del arte de la construcción y del aumento de la renta urbana, facilitando aún más la privatización de las últimas tierras públicas –locales y nacionales–.

El mayor fundamento, que mantiene la visión anterior de ambos códigos, se vincula principalmente con el origen burocrático y la existencia de una distribución de cargos políticos según el ámbito disciplinar consuetudinario.

Ambos códigos ilusionan con sus objetivos, principios iniciales y criterios que en nada coinciden con el desarrollo posterior. Una de las cuestiones planteadas es, por ejemplo, atender los aspectos inherentes a la prevención y protección ambiental y a la salubridad –que, se sobreentiende, serían en clave contemporánea–. Pero, a medida que se avanza en la lectura e interpretación de los capítulos de ambos códigos, se desacredita la atención sobre lo "urbanístico" y las mejoras en la habitabilidad, en pos de obligaciones insustanciales y, en diversas disposiciones, se detecta un carácter regresivo.

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Clarín | Por Inés Álvarez
Martes 1° de agosto de 2017

Cómo impacta el debate sobre el nuevo código urbano en el mercado inmobiliario dueños de lotes precavidos y desarrolladores expectantes.

Todavía en etapa de consultas, la norma que regirá en la Ciudad ya incide en las decisiones de los inversores. Desde hace meses está en marcha el proceso de consultas que le dará forma al proyecto definitivo del nuevo Código Urbanístico para la Ciudad de Buenos Aires. El texto determinará las condiciones de uso del suelo, densidades, zonificaciones, distribución del espacio público y protección del patrimonio edificado, entre otros puntos. La pretensión explícita del proyecto es favorecer a las zonas más postergadas de la ciudad, homogeneizar el perfil urbano eliminado desfasajes de alturas y medianeras y asegurar el abastecimiento de la infraestructura necesaria a cada rincón de la Ciudad. Por otra parte, las autoridades no dejan de recalcar que el cambio podrá generar un mercado inmobiliario más competitivo. (…)

Mario Gómez, director de Le Bleu Negocios Inmobiliarios y miembro del Consejo Profesional Inmobiliario (integrante de CoPUA) admite que estamos ante un escenario incierto, aunque "se está tasando sobre el Código actual". Sin embargo, para los desarrolladores medianos y chicos este proceso está afectando las decisiones de propietarios y de algunos operadores inmobiliarios, que están dando como aprobado un proyecto todavía en discusión. Según ellos, esta situación ya hizo aumentar los terrenos en donde supuestamente se va a poder construir más, pero no produce ninguna rebaja en los terrenos que están en barrios en los que se podría construir menos con la nueva norma (…)

Desde el Ministerio de Desarrollo Urbano, el organismo que lleva adelante la propuesta, aseguran que antes de fin de año se presentará en la Legislatura para su primera lectura. Mientras tanto, se formó una comisión (CoPUA- por sus siglas, Consejo del Plan Urbano Ambiental) integrada por funcionarios, urbanistas, universidades y colegios profesionales, que luego pondrá a prueba sus ideas con otras entidades y vecinos.

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