Educación permanente quiere decir que no hay una etapa para estudiar y otra para actuar. Que aprender y actuar forman parte de un proceso existencial que se inicia con el nacimiento y termina con la muerte del individuo. Educación permanente quiere decir, no sólo poseer los conocimientos y las técnicas que nos permitan desempeñarnos eficientemente en el mundo en que vivimos, sino fundamentalmente, estar capacitados para aprender, reaprender y desaprender permanentemente.

Ilustración: © Santiago Spirito

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Miércoles, 15 de agosto de 2018 | Comentarios Comentarios
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Un instrumento de la educación permanente

“Educación permanente quiere decir que no hay una etapa para estudiar y otra para actuar. Que aprender y actuar forman parte de un proceso existencial que se inicia con el nacimiento y termina con la muerte del individuo. Educación permanente quiere decir, no sólo poseer los conocimientos y las técnicas que nos permitan desempeñarnos eficientemente en el mundo en que vivimos, sino fundamentalmente, estar capacitados para aprender, reaprender y desaprender permanentemente”

Nos hemos referido en muchas oportunidades acerca de la importancia que tiene planificar la formación permanente en nuestro quehacer profesional, relacionando los deseos con las posibilidades.

Nos dirán, con gran acierto, que la vida profesional absorbe tiempos, energía, esfuerzos y que aún con toda esa carga puesta en la práctica profesional, a su vez la realidad económica demanda aún más energía, más esfuerzo y más tiempo. Lo que sumado a otras actividades según proyectos personales, produce una sensación de imposibilidad para continuar la formación formal.

 

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